158. Al otro lado de la montaña
Gael y Nelly, desde su posición en la retaguardia, habían notado que el eco de sus pasos había cambiado, sugiriendo que el túnel se estaba abriendo hacia un espacio más amplio.
—El sonido es diferente —observó Nelly—. Como si estuviéramos acercándonos a una caverna grande.
—O a una salida real —añadió Gael con una esperanza cautelosa que había aprendido a controlar después de años de intentos fallidos.
Veinte minutos después, cuando el grupo dobló una curva más pronunciada en el túnel, lo que en