Mi audición y mi olfato se concentran olores que no son de nuestra manada. La mano de Jafet unida a la mía demuestra que no me estoy equivocando que estamos en territorio de alguien más. Los ojos del mitad vampiro analizan el lugar donde nos encontramos y me hace una seña de que me ocupe de Max. Asiento, hago que salga una raíz entre el suelo rocoso para que tome el pie de Max para detener sus pasos.
—Pero que... — Max empieza a quejarse, pero al mirarnos se calla.