24. El Enigma del collar
Observo los ojos sin vida de mi bisabuela y acaricio su hocico y orejas con delicadeza. Ni mamá ni Mía estarán más conmigo… Lágrimas empiezan a correr por mi rostro. Cada una que cae de mis ojos es un recordatorio del odio que siento por el mundo que ella me enseñó. ¿Realmente vale la pena esforzarse tanto en la vida para esto?
La luz de la luna se debilita mientras el sol se asoma en el horizonte. Escucho pasos acercándose. No quiero mirar, soy demasiado cobarde.
—Así que aquí estás… —dice una