Capítulo 96. Sin pesadillas.
"Cada mensaje que recibimos lo escribió Zadye", las palabras de Robinsón no dejaron de taladrar los pensamientos de Théa. Recordaba a su padre, la manera en que había llegado con la desesperación atravesándole la voz, harto de las excusas y los silencios que no eran propios de Salomé. Algo tampoco le parecía normal en su hermana, pero esos mensajes, esos estúpidos mensajes se los creyó.
No debió hacerlo. No tuvo que confiarse,porque entonces, el descubrimiento del que habló su padre esa tarde.