Capítulo 84. Sensación asfixiante.
—Julián Sullivan— la voz temblorosa del candidato se dejó escuchar. Disfrazarla no pudo, ya que el desgaste que sentía no le permitió lograr tal cosa.
—¿Cómo lo trata la noche, candidato?— la voz divertida del sujeto que sujetaba el otro teléfono lo dejó con el hielo que se clavó en su estómago. —¿Se lo digo yo?
—Hagamos esto rápido— trató de sonar firme. Poco se logró. —¿Cuánto quieren por liberar a mi prometida?
—Dinero— la carcajada resonó como el viento más fuerte que lo había amenazado has