Capítulo 221. Maniobra engañosa.
La calma con la que bebía café como si fuera un día normal para un individuo cualquiera descolocó a Livia. Ese hombre de cabello rubio la observaba como si no comprendiera por qué seguía allí. Inmóvil. Casi congelada.
Valente se inclinó ligeramente al ver su desconcierto. Había poco tiempo, pero verla le hizo recordar una cosa; todo podría complicarse. Tomó su rodilla por debajo de la mesa y tiró de la silla lo justo para obligarla a mirarlo. No fue brusco al acercarla, dejando las piernas de e