Capítulo 222. Intereses propios.
Los dos hombres avanzaron sin prisa. No porque no la hubiera, sino porque no la necesitaban. Ni siquiera necesitaban hombres a su alrededor para intimidar. Cada uno lo que a muchos otros se les dificultaba siquiera considerar; poder controlado.
El primero era imposible de ignorar.
El Diablo Ruso.
El nombre no era un apodo; era una declaración de su estructura, de lo que poseía y de lo que ofrecía. Poder a cambio de su alma.
Dos metros exactos de presencia sólida, hombros anchos, cuello fuerte