Capítulo 21. Caricia envenenada.
—¿Acaso conoces la definición de “alejarse del problema”? —Vito ya conocía la respuesta, pero igual quería escuchar la excusa.
Salomé tenía el rostro hundido en la almohada, su pelo extendido en desorden sobre la tela. El colchón amortiguaba un suspiro largo, como si soltar el aire le quitara peso a lo que su mente reconstruía.
—Y no digas que la mala suerte tuvo algo que ver esta vez —añadió él, cruzándose de brazos en el mueble desde donde la veía.
—No fue mi culpa —murmuró su amiga, levantan