Capítulo 200. Dardos envenenados.
Salomé se contactó con Théa de nuevo y acordaron reunirse en El independiente esa tarde para darle información que era digno de aparecer en el New York Times, pero estaban reviviendo el imperio de su padre y eso le daría mayor alcance ahora que la primera ola había sido un éxito. Además, sabrían de sobra que ese ataque venía de ella. Estaba de más tratar de ocultarlo.
La planeación fue asombrosa y rápida. La publicista era genial en la edición de una nota apegada a lo que Salomé quiso plasmar.