Capítulo 199. ¡El mal en los grandes!
Las ironías últimamente eran más frecuentes de lo común y no sólo en Manhattan. Porque en Vermont, Livia solo podía ver que en esa casa alquilada se reunían hombres que, cuando conoció, quiso correr hacia el lado contrario. Ahora recibían órdenes de que su seguridad era la única regla que no podían romper.
Para los centinelas, así como estuvieron acompañando a Elías durante meses por proteger a Livia y al pequeño Zaker, ahora tenían la obligación de ponerlos a salvo primero que a cualquier otra