Capítulo 193. Calma absorbente.
Livia fue a la tienda por cuatro botellas con agua para preparar un biberón para su hijo e hidratarse ella también, una unidad de jamón y cinco frutas pequeñas baratas. Comió un par de manzanas pequeñas, desabridas, y dos panes con la mitad de un trozo de jamón, mientras contaba los últimos diecinueve dólares que le quedaban.
Sintió que un nudo se le trabó en la garganta, que necesitaba al menos soltar todo lo que albergaba en su pecho, porque desde que cayó en manos de ese tipo aquella noche,