Capítulo 106. Exigencia.
Estaba por amanecer. El cielo gris-azulado con toques de púrpura y naranja anunciaban el sol.
A lo lejos, el sonido del mar rompía contra la orilla, constante, hipnótico para hacerla sentir paz de cierta manera al estar aislada de tantos titulares. No había el ruido de ciudad, solo naturaleza y motores de los vehículos apagándose para avisar que estaban en el lugar final.
Era un sitio que le hizo sentir que había más espacio del que sus miedos podían ocupar y la calmaba esa idea.
Un camino es