Al terminar de comer con González nos marchamos a casa, quería estar con mis hijos lo más que pudiera, no podía dejar de pensar que igual mañana sería la última vez que los vea y se me parte el alma. Antes de entrar por el edificio James me para un segundo para hablar.
— Emma.
— ¿Sí?
— Quizás mañana sea el fin de todo, quiero que sepas que te quiero —se me encoge el corazón—. Siempre serás mi hermana pequeña y pase lo que pase siempre te protegeré.
— James… lo dices cómo si fuer