Audra no quería hablar con él de eso, le contó a sus amigas porque ella era la confidente de ellas y no quería que pensaran que se guardaba sus cosas, pero Audra era muy reservada y ni ella había digerido que estaba comprometida.
—Era un hombre, no voy a consentir que andes por ahí con cualquiera—.
—Es mi vida, no tienes que consentir nada, tú y yo solo somos amigos—.
—No te veo de esa forma y lo sabes ¿Y tus padres?—.
—¿Ellos que tienen que ver?—.
—No creo que consientan que andes con un hombr