KIRA
Yo no puedo tener tan mala suerte. ¡Hermanos!, son hermanos. Estúpida, se veía que no era un simple camarero, pero nunca dio señales de ser algo más relevante.
—¡Estúpida, soy una estúpida!
La puerta se abre con fuerza y veo a mi madre entrar furiosa a mi habitación y lo primero que hace es darme un par de bofetadas que me dejaron sorprendidas.
—En esta vida, sabía que eras la que más dolores de cabeza me iba a dar, porque mientras una era un huracán, la otra es una solapada que culpa a lo