Al salir de la oficina de Liah, cuando fui echado como un perro, le di órdenes a Luis y a Idel de doblegar su seguridad, la de la casa y la hacienda. No me agrada la actitud de ese hombre, mucho menos si trabaja con Twin Ju.
Después de eso, maneje a la hacienda para hablar con Demetry y revisar algunos pendientes, algo que no le agrada. Lo que no esperaba era encontrar a don Juan aquí.
—Don Juan, qué gusto tenerlo aquí, —dije.
—Muchacho, ¿cómo estás? Vine a revisar la documentación