Paolo
No puede ser, esto tiene que ser mentira... le disparé a mi ángel, mi hermoso ángel está en mis brazos completamente pálida y con sus preciosos ojos cerrados. Sé que estoy también herido, pero ahora no siento nada, solo quiero que ella esté bien.
- Señor, hay que llevarlos a un hospital - me levanto con Mía en brazos, sin importar el dolor que siento en mi hombro. Nos montamos en un auto y arrancamos.
- Quiero que busquen por cielo y tierra al imbécil de Izac, lo quiero muerto ¿Entendid