**El gran día: la boda**
Me levanto al sentir unas manitas en mi cara, luego de unos balbuceos. Abro mis ojos y lo primero que veo es a mi princesa, que está cargada en los brazos de su padre.
- Buenos días, futura esposa.
- Buen día, futuro esposo - este me da un beso fugaz y luego me pasa a la nena para alimentarla.
- Ya está bañada y cambiada.
- Wow, qué milagro tú haciendo eso - este se ríe.
- Quería ayudarte un poco. Ya me tengo que ir, por favor, no me dejes esperándote mucho tiempo.