Qué m****a hiciste, mía! – grita Paolo mientras lo veo caminar por toda la habitación.
- ¿Qué necesidad de meter esa m****a?
- ¡Esto me hace olvidar! Tú no tienes ni la menor idea de cómo me siento.
- Pues dímelo, te estoy dando la oportunidad.
- Me siento atrapada, maltratada y humillada. Yo pensaba que las cosas iban a cambiar, pero me equivoqué. Tú nunca vas a cambiar, siempre serás el mismo demonio. Yo tenía, por así decirlo, una buena vida hasta que te conocí, Paolo. Definitivamente, to