Marco
Mi mundo es cruel, pero sentir placer al matar es parte de la personalidad de muchos…
Palidece.
Sabe de quien hablo y eso sí que le afecta.
¡Bien!
Porque a mí no me interesa para nada la vida del sujeto y no puedo negar que, la idea de asesinarlo y que muera en sus brazos solo para demostrarle que puedo, me seduce por completo.
Esta vez sus ojos no se llenan de lágrimas. Tiene miedo y eso es evidente. Sabe que no me temblará el pulso para hacerlo incluso, si suplica.
—Jamás podrás lastimar