Archi besó sus labios, no pudo evitarlo, ella cedió ante su dulce caricia, lo amaba tanto, sabía que era él, sintió su lengua abrirse paso por su boca, acariciándola con dulzura, él tocaba su piel, acercándola a su cuerpo, la amaba, la deseaba, Larissa era su mundo, un mundo mejor que nunca imaginó, ¿Se podía cambiar por amor? Archi no tenía duda de que por ella podría dar todo lo bueno que tenía.
Sus labios bajaron a su cuello, lentamente, era tan suave, como la seda, ella sentía que se rendía