Anne no pudo dormir ni un poco, Felipe tampoco, pero no miraba sus ojos, de pronto, escucharon la voz de dos hombres llegar hasta ellos.
—Ya es hora —dijeron, abrieron la celda, y los obligaron a salir, Anne tuvo mucho miedo
Cuando sintió que todo iba muy en serio, que dañarían a Felipe, dijo:
—¡Hablen a Suárez, díganle que quiero verlo! —exclamó
Uno de los hombres llevó a Anne con él, Felipe empujó a los hombres, y tomó a Anne, hasta que sintió el frío fierro contra su nuca
—¡¿Qué vas a ha