Mauro Randle caminaba de vuelta casa, estaba medio ebria, iba zigzagueando. Como siempre había perdido todo su dinero.
Las calles eran oscuras y ya casi era la media noche.
De pronto, escuchó que alguien decía su nombre, se giró atrás, pero no encontró a nadie, cuando volvió la vista le dieron tremendo golpe que lo hizo ver contra el suelo, gateó asustado, alejándose, pero Terry lo miró con ojos severos
—¿Así que querías matarme, maldito? ¡Fallaste! No vuelvas a intentarlo.
Terry sacó una pi