—Los dejo solos, para que puedan hablar y aclararlo todo —Mauro salió tan rápido como pudo y le dirigió una mirada cómplice a Terry.
Lana tenía ojos tan grandes, mirando a ese hombre de arriba abajo, creyó que era su pasado, que jamás se volverían a ver a la cara, ella lloró creyendo en su traición, pero eso no fue cierto, él era inocente, ahora lo sabía todo, y era él, y no tenía duda, sintió que algo en su corazón pesaba tanto como el cemento.
—¡Lana! —exclamó Terry y se abalanzó a ella, abr