Era hermoso. El ambiente, la vibra… todo transmitía lujo, no del tipo que incomoda, sino del que te hace apreciar el gusto y el estilo de quien lo creó.
Seraphina miró brevemente a su alrededor mientras avanzaba más dentro del club, que era privado del mismo hotel al que había entrado, adonde el asistente del señor Macros la había llevado.
Era extraño.
En la arena de equitación habían estado perfectamente bien. Si el señor Macros quería hablar con ella, también podría haberlo hecho allí.
Aunque