Roman salió de la zona de descanso después de enterarse de que Seraphina tenía la intención de mantener a Matteo Rossi como su guardaespaldas personal y de que finalmente estaba comprendiendo la importancia de contar con seguridad a su alrededor.
Cuando observó el alboroto y vio que nadie estaba montando ya, todos mirando hacia donde su hermana había estado antes, frunció el ceño.
—¿Qué está pasando aquí? —preguntó sin dirigirse a nadie en particular.
—Hay una mujer extraña que quiere montar a