Valeska regresó al lado de Fabricio con pasos tranquilos, pero en su interior el corazón seguía latiendo con fuerza, como si quisiera hablar por ella, como si buscara una forma de decir todo lo que aún dolía. Fabricio la miró con esa expresión suave que reservaba solo para ella, sin presionar, pero con ese tipo de preocupación que no necesitaba palabras para sentirse.
—¿Todo bien? —preguntó en voz baja, apenas un murmullo entre ellos.
Ella asintió, bajando la mirada mientras acomodaba a Adrián