El día en que Valeska decidió darle una oportunidad a su padre biológico, se sorprendió a sí misma.
Durante toda su vida había vivido con la certeza de que no lo necesitaba, de que su ausencia no le afectaba, de que no tenía lugar en su mundo. Sin embargo, aquí estaba, sosteniendo en su mano el pequeño colgante que él le había regalado a su madre hace tantos años.
Su reflejo brillaba bajo la luz tenue de la lámpara de su habitación, y en su mente, se formó la imagen de su padre, el hombre que la