El aroma a café recién hecho impregnaba el ambiente de la cafetería, envolviendo cada rincón con ese característico olor cálido y reconfortante. El murmullo de conversaciones flotaba en el aire junto con el sonido de cucharillas tintineando contra las tazas y el suave crujir de los platos al ser colocados sobre las mesas.
La atmósfera era serena, pero la tensión entre Lisandro y Valeska rompía con la armonía del lugar.
Lisandro removía distraídamente su café con una cuchara, girándola dentro de