El murmullo en el vestíbulo se redujo apenas Valeska apareció.
Su sola presencia tenía la capacidad de cambiar el ambiente, imponiendo un aire de autoridad y seriedad que incluso los más altivos sabían reconocer. Aun así, la tensión en el lugar era palpable.
Una mujer elegantemente vestida con un costoso conjunto de diseñador se mantenía erguida con aire de indignación, fulminando con la mirada a una de las empleadas del hotel. La joven, de no más de veinte años, se encontraba visiblemente afec