El eco de los pasos apresurados y las órdenes murmuradas se mezclaban con el sonido distante de monitores y susurros en la sala de emergencias. El aire tenía ese característico aroma estéril a desinfectante y medicamentos, una mezcla que a Valeska le resultaba inquietantemente familiar.
No otra vez.
Cada segundo que pasaba en esa camilla le recordaba con cruel precisión la última vez que había estado en una situación similar. Su cuerpo aún estaba temblando, su respiración entrecortada y la ansi