—¿Qué pasa? —preguntó Lucía al verlos.
Los dos levantaron la cabeza bruscamente y en ese instante parecían niños afligidos que por fin veían llegar a sus padres. Talia corrió hacia ella con los ojos ya enrojecidos antes de poder decir palabra, mientras Carlos la seguía de cerca con una expresión visiblemente tensa y los puños apretados.
Lucía tuvo un mal presentimiento, pero mantuvo la calma: —¿Qué ha ocurrido? ¿Por qué estáis sentados aquí fuera en vez de dentro?
—Lucía... —Talia contenía las l