—En ese momento estábamos todos allí —protestó Talia—. No es que no hubiera nadie, el equipo solo estaba temporalmente en espera porque íbamos a usarlo más tarde, ¿quién en su sano juicio lo desconectaría?
Lucía ya tenía sus sospechas, pero necesitaba confirmarlas. —Vamos a echar un vistazo al laboratorio de enfrente.
—¿Para qué? —preguntó Talia confundida—. Creo que es de otra especialidad, no tiene nada que ver con nosotros...
Carlos, que también había percibido algo extraño, la interrumpió: —