Lucía: —Los hábitos pueden cambiarse.
—Para otros quizás, pero contigo no quiero cambiarlos.
Al salir del restaurante, Lucía y sus dos compañeros se dirigían en la misma dirección. Talia sacó su teléfono para pedir un taxi cuando una Mercedes Benz ejecutiva se detuvo frente a ellos. La ventanilla bajó y Jorge dijo: —Suban, los llevo a casa.
Talia miró a Lucía buscando su aprobación.
Jorge sonrió: —Es difícil conseguir taxi aquí. Sin mi ayuda, podrían tardar dos horas en llegar a casa.
Carlos per