Al notar el escrutinio de Carlos, Jorge lo miró discretamente, con una mirada que se volvió más profunda.
—Por favor, siéntense.
—Gracias.
Talia y Carlos se sentaron junto a Lucía. Jorge llamó al mesero: —Traiga dos juegos más de cubiertos y que la cocina prepare dos platos adicionales.
—¿Alguna preferencia para los platos? —preguntó el mesero mirando a los recién llegados.
Talia: —Con carne.
Carlos: —Sin mariscos.
—Entendido —el mesero se retiró, cerrando la puerta tras de sí, dejando solo a lo