Para Lucía, esta era una oportunidad única.
—Si te interesa, puedes llevártela y revisarla con calma —dijo Daniel, ofreciéndole una memoria USB—. Aquí están todos los detalles del experimento.
Lucía levantó la mirada, sus ojos brillantes: —Gracias, lo consideraré seriamente.
A las diez, era hora de que Lucía regresara a casa. Daniel la acompañó hasta la puerta.
—Vivo justo enfrente, no es necesario que me acompañes —dijo Lucía, riendo suavemente.
Daniel notó su dedo vendado y comentó:
—No dejes