A principios de julio, con el aumento de las temperaturas, la oficina meteorológica emitió una alerta roja. La ola de calor de 35 grados persistía desde hacía una semana. Daniel, tras repetidos cálculos y verificaciones, finalmente había logrado avances en su experimento.
Aprovechando un momento de descanso, subió agotado al séptimo piso, dispuesto a dormir para recuperar energías. De repente, escuchó un ruido proveniente del apartamento de enfrente.
Se detuvo antes de abrir su puerta y se giró