Después de comer, Paula se fue tras recibir una llamada, mientras Lucía acompañó a sus padres a casa. A pesar del cansancio después de un largo día, Sergio seguía emocionado mirando las fotos en su teléfono.
—... te digo, esta copa de esmalte con base dorada... y este collar de coral engastado en plata... —su voz resonaba por todo el pasillo.
Carolina, al ver este lado infantil tan poco común en él, no pudo evitar sonreír. Lucía, por su parte, se mantuvo como una oyente atenta, respondiendo solo