Lucía había olvidado completamente ese recuerdo. Solo recordaba que Sergio le pidió que acompañara a Daniel a la puerta, y ella fue... ¿y después? No había nada más.
Cuando volvió a despertar a la mañana siguiente, se estiró cómodamente en la cama sin notar nada extraño. Carolina entró por la puerta y le alcanzó un vaso de agua tibia.
—¿Ya despertaste? —preguntó Carolina.
Lucía se incorporó y tomó un sorbo de agua, cuando escuchó a Sergio decir:
—¡A ver si vuelves a beber tanto! Cuando te emborr