Después de salir del bar, Mateo regresó a la mansión. Sofía, sentada en el sofá de la sala, se apresuró a recibirlo al escuchar la puerta abrirse.
Mateo la ignoró por completo, pasando de largo y subiendo las escaleras a grandes zancadas.
Sofía se mordió el labio con furia.
En la habitación principal... Mateo yacía en la cama matrimonial. Aquí solía dormir con Lucía, y todas aquellas escenas íntimas y románticas comenzaron a reproducirse en su mente, fotograma por fotograma.
Sin querer, sus ojos