—Señorita Moreno, el caldo de pollo aún no está listo, ¿qué está haciendo? —preguntó María.
—Sírvelo y ya, ¿para qué tantas preguntas?
No importaba si estaba listo o no, de todos modos Mercedes probablemente ni lo probaría. Y si lo hacía, ¡mejor, que se enferme!
En la habitación del hospital...
Sofía entró sin tocar —Señora, le traje caldo de pollo.
Al verla, Mercedes sintió que su dolor de cabeza, que apenas había mejorado, volvía a atacarla. Mareada y furiosa, exclamó —¿Quién te mandó venir? N