—Ya, ya, ¡qué inteligente eres! ¿Contenta?
—Según el protocolo del hospital, tienen que contactar a la familia en caso de accidente. No quería preocupar a mis papás, así que les di tu número.
Paula suspiró y sacó su celular, quejándose con frustración:
—Si no se me hubiera apagado el celular por el golpe, al menos podría haber contestado las llamadas.
Ahí Lucía entendió por qué todas sus llamadas habían ido directo al buzón.
—¿Y cómo te sientes? ¿Te duele algo?
Lucía estaba preocupada por su sal