Lucía recordó que la Avenida Cartagena estaba cerca de la empresa de Paula. Su corazón se le subió a la garganta, casi ahogándola.
El taxista cumplió su palabra. Un trayecto que normalmente tomaba media hora lo redujo a la mitad.
Apenas Lucía bajó del taxi, antes de entrar al hospital, escuchó las sirenas de una ambulancia.
—¡Rápido! Es la segunda oleada de heridos del accidente en la Avenida Cartagena, directo a emergencias—
A Lucía se le heló la espalda al ver a los pacientes inconscientes y e