—Déjame consultarlo primero con Carolina... —comenzó Sergio.
—¿Consultar? —interrumpió la anciana con tono severo—. ¿Consultar qué? ¡Eres un hombre, el jefe de familia! ¿Necesitas el permiso de tu mujer para tomar una decisión tan simple?
—Mamá, esto no tiene nada que ver con ser el jefe de familia. De todos modos, tengo que avisarle a Carolina, es una cuestión de respeto básico...
—¡Qué decepción! Bueno, consúltalo. Si ella acepta, perfecto, y si no, no importa. ¡Tu padre y yo iremos mañana de