Las apariencias eran suficientes, mejor no meterse en problemas ajenos. Mateo, atrapado en medio, casi siempre optaba por evadir la situación. Ni mencionaba ni preguntaba nada, haciendo la vista gorda.
Nunca tuvo la intención de resolver los conflictos entre su novia y su madre.
Lucía, comprensiva, nunca le exigía nada. Por ejemplo, nunca le planteaba el dilema de con quién pasar la Nochevieja, si con ella o con Mercedes. Evitaba ponerlo en esa situación difícil.
Mirando hacia atrás, toda su tol