Esa sensación de ser necesitado, de que alguien se preocupara por él, era maravillosa. Algo que Lucía no podía darle. Pero ahora que realmente estaba con Sofía, sentía que faltaba algo, aunque no podía precisar qué.
Caminando, llegó a la orilla del mar. De repente, se detuvo, su mirada se volvió fría y su expresión sombría. A lo lejos, en unas tumbonas de playa, vio a Lucía y Jorge sentados uno al lado del otro, riendo y bebiendo.
Sofía, después de quitarse la mascarilla y aplicarse apresuradame