Varias veces había sido tan directa, y él seguía imperturbable. No podía entender qué le molestaba tanto.
¿Acaso creía que al hacer esto estaba "guardándose" para Lucía? ¡Qué ridículo!
En la habitación. Mateo apagó las luces, dispuesto a dormir, pero cada vez que cerraba los ojos, su mente se llenaba de imágenes de Lucía y Jorge bebiendo y riendo en la playa. Como resultado, pasó toda la noche dando vueltas, sin poder dormir bien.
A la mañana siguiente. Se dirigió al restaurante para desayunar c