—¿Qué dices?
La voz de Joaquín salió quebrada, como si aquellas palabras hubieran atravesado todas sus defensas.
Tom lo miró con tristeza.
—Señor Kirland... la señora Miranda estaba embarazada.
El silencio cayó sobre la habitación.
Joaquín dejó de respirar por un instante.
Embarazada. Esa palabra golpeó su mente una y otra vez.
—No...
Sus labios apenas se movieron.
Tom continuó hablando con cuidado, sabiendo que cada palabra podía destruirlo o darle una nueva razón para vivir.
—Ella estuvo a pun