Día quince — Noche
La noche del día quince se instaló sin anunciarse, como una presencia que simplemente toma su lugar cuando todo lo demás empieza a quedarse sin fuerza. No hubo un cambio brusco en la iluminación ni una señal clara que marcara el paso de la tarde a la oscuridad, pero Erika lo sintió en el cuerpo antes que en los ojos. El ambiente se volvió más pesado, más contenido, como si las paredes mismas se hubieran vuelto conscientes de todo lo que había ocurrido durante el día y ahora l