La noche del día trece comenzó en silencio.
Un silencio distinto al de las noches anteriores.
Más pesado.
Más cargado.
Como si el laboratorio entero estuviera conteniendo la respiración.
La sesión con Adrián terminó sin un cierre formal.
No hubo una señal clara.
No hubo una conclusión evidente.
Simplemente… una pausa.
Uno de los mecanismos de la puerta se activó con un sonido seco.
Un aviso.
—Se acabó el tiempo —dijo una voz desde el sistema.
Ni Erika ni Adrián se movieron de inmediato.
Se mira